Tomando Café en Italia

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Image courtesy of aopsan at FreeDigitalPhotos.netXomo platicabamos anteriormente de la manera correcta de tomar café y hablábamos de Italia, hay que comentar que Incluso en tiempos con temperaturas muy altas, para la merienda encargo minestrone, la sopa saludable con pasta o arroz. Paso en un corto tiempo a tomarse con café. En la vuelta a la habitación, aguanto dolores de estómago bastante fuerte tanto que ese mismo día fue el día con más dolor de su vida, a pesar de que le ha dado toda su mala vibra al minestrone, en la vuelta a su casa en España reafirmo que había sufrido las primeras señales de la cólera, esta era la gran influencia que había ocurrido en Italia y había sido mortal para miles de personas. El señor Pellegrino tenía posesión de un gran estómago, ningún virus le podía hacer ningún tipo de daño. Aun frustrado por la indolencia culinaria que estuvo a punto de matarlo, el episodio para detallar una de las recetas más famosas de el: el minestrone, que en la hoja 70 de su enciclopedia se para con exactitud en la limpieza de los instrumentos para cocinar o el proceso de limpieza para la espinaca, y se siente mucho por la pérdida de Domenici, el hombre que le había alquilado aquella recamara y que no tuvo su resistencia para poder vencer a la enfermedad. Tal vez crispado por la actitud o arto por el café, al más famoso Artusi de Roma se lo recuerda, todo el tiempo: colérico pero preciso.

MÁQUINAS DE CAFÉ – EL COLEGIO DE LA ECONOMIA Y EL CAFE

La buena o mala suerte: el futuro no entendía de grises. A la mitad del siglo 1600, el dulce del dinero le daba sabor al alma de los próximos habitantes de Inglaterra, que siempre se les dio muy fácil la habilidad de negociar y de poder navegar. Pero una silueta los estaba cazando en medio de todos los que se daban una gran vida, la maldición iluminase de un grupo de gente naufragando en una isla desértica que y tuvo grandes probabilidades de echar a perder la riqueza para toda la vida y que realizará la verdad el miedo extremo del señor que sea con buenos hábitos: pasar de estar en la nobleza a estar en cualquier posición. La gente que hacia negocios y la gente de la marina con bajos puestos hacían crecer susurros con información bastante grande, el que narraba como un navío, de tal o cual se había ido al fondo del mar y había echado a perder a su propietario. Pero a mitad del siglo XVII iluminaron la idea que podría cumplir la labor de póliza frente a la poca aventura: en un grupo cerrado, cada negociante pagaba una cierta cantidad de recursos monetarios al mes se destinada a una causa que beneficiaba a todo el mundo. Si nadie sufría algún tipo de accidente, no se movió ninguna de las monedas de la población. Si alguien se veía en la situación de naufragar, el fondo común pagaba las notas públicas. Todos ellos se juntaban en una taberna del centro de Inglaterra dirigido por un sujeto de nombre Edward Lloyd. Hábil para las negociaciones, en corto tiempo cumplió dos labores: que la cafeína ayudaba a mantener despierta a la mente de sus seguidores y que sería más práctico en las finanzas que llenando tazas de café. Al pasar el tiempo, las mesas de Lloyd’s (literalmente, “lo de Lloyd”) se transformó por si solo en los escritorios de la primera empresa de seguros moderna en la tierra, un enorme que todavía hoy trabaja en doscientos países y que surgió con la temperatura de una maquina encargada de elaborar café.

En el siglo XVII algunos encargados de realizar una travesía ilustrados transportaban a Londres las primeras poblaciones sobre “una bebida oscura, hecha con una especie de semilla como el chícharo, mejor conocida como coaua”, o al menos es lo que dice el explorador William Biddulph en su libro Travels of Certayne Englishmen in Africa.

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